OSCAR, UN MAQUINISTA


Oscar, nacido en Saladas (Corrientes) pero criado en Luján, ingresó al ferrocarril en 1980 como aspirante, luego de la insistencia de la familia. Él no quería ser ferroviario, si no estudiar en la Universidad, aunque tener familia ferroviaria, el hecho de vivir en la casa frente al Andén 1 y pasar mucho tiempo entre ferroviarios hizo lo suyo.
En 1983 rindió el examen para maquinista Diesel y Fiat y pudo acceder a un puesto en el ramal de Mercedes a Moreno.
En esos tiempos tomaba servicio a las 4 de la madrugada, y a veces, cuando se dormía lo despertaban a bocinazos de tren en la ventana y lo esperaban para que pueda subir al tren a medio cambiarse para tomar servicio en Mercedes.
Muchos años pasaron, hasta que se retiró en 1992. Pasó un tiempo y volvió al ferrocarril, en ese intermedio empezó la carrera de bibliotecario y no la pudo terminar. Cuando volvió en 1998, ingresó a la Empresa Ferro Expreso, trabajaba un par de meses en el año por contrato. En el 2007 tomó el cargo de Supervisor del tren turístico de Puerto Madero y luego le dieron el pase al sector de trenes de pasajeros del Ferrocarril Mitre, hasta que renunció en el 2019.
SU ANÉCDOTA: LA BICICLETA Y EL LADRÓN
Esto ocurrió en el año 1987. Sucedió que un día su esposa le pide que la acompañe al Hospital porque tenía que ir a hacerse unos análisis...tal vez iba a tener la noticia de que su primer hijo estaba en camino...(y en efecto era así!!)
Estaban ambos trasladándose en bicicleta, Oscar debía acompañarla y salir rápidamente, para llegar a la estación Luján a tomar el servicio, ya que tenía que iniciar su jornada laboral.
Llegaron ambos al Hospital y dejaron las bicicletas sin colocarle el candado, fueron juntos hasta el laboratorio y Oscar se despidió para poder llegar a tiempo al trabajo.
Pero al salir descubrió con amargura que su bicicleta no estaba, así que previo avisarle a su señora, tomó la bicicleta de ella y se fue rumbo a la estación.
Al llegar le preguntó al policía que siempre estaba de guardia en la estación si había visto alguien con una bicicleta con la descripción de la suya, pero él le contesta que no, que no había visto a nadie.
Se subió al tren, para conducir el coche motor Fiat con rumbo a Moreno, pero no resignado, ya que iba mirando de reojo para los costados para ver si no veía por allí su bicicleta...tampoco vio nada...
Al llegar a La Fraternidad (a tres paradas de Luján) vio con sorpresa que en el andén estaba el "ladrón" esperando abordar el tren, que el maquinista a quien le había robado, conducía!!!
Paró el tren con absoluta tranquilidad y se aproximó al incauto para ayudarlo a subir el rodado flamante y oscuramente adquirido...
- Señor, esta bicicleta es mía!, le dijo enérgico Oscar.
- Quéee!! noooo!!, yo no sé nada...recién me la encontré tirada! le respondió
- Me la devuelve ya mismo o llamo a la policía.
Acto seguido el sorprendido ladrón decidió no abordar ese tren y olvidarse de la bicicleta...
Fin de la historia, con un desenlace feliz: bicicleta recuperada para el maquinista y también feliz próximo papá!